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Cuento de Juan Bobo y el Caldero.

Juan Bobo era conocido en todo el pueblo por su pereza y por huirle siempre al trabajo.

Aquel día su mamá decidió pedirle un favor.

Asi que lo llamó: "Juan.... papito ven para acá", y juan... ni sus luces.

y lo llamó: "mira mi amol, ven acá, ¡Juanito!... y nada, y nada.

Asi que decidió utilizar la vieja estrategia: "Papi que te voy a hacer un asopao de gallina y te necesito ya mismo", y antes de que mami terminara la frase, Juan Apareció.

Realmente su mamá iba a cocinarle el asopao de gallina que tanto le gustaba, pero necesitaba un caldero más grande, asi que mandó a Juan a la casa de Doña Clarina para que le pidiera uno más grande.

Con toda la pesadez y la infelicidad que le causaba ponerse a trabajar Juan se dirijió a pedirle el caldero. Agobiado y cansado por fin llegó: "Doña Clarina que dice mi mamá que si le hace el favor de prestarle su caldero grande por que el de ella es muy pequeño" dijo Juan.

"Con mucho gusto Juan", dijo Doña Clarina. pero como sabia que Juan era muy descuidado, agregó: "mira mi amor llevatelo pero ten mucho cuidado con el."

Juan comenzó su regreso a casa con el caldero a cuestas, este era tan, pero tan pesado que pronto Juan se agotó.

Asi que decidio parar un momentito bajo la sombra de un rebozante flamboyán y comenzó a pensar... y pensar... y pensar: "A ver todo lo que camina tiene patas ¿no?.

Los perritos tienen patas

...y caminan.

Los gatitos tienen patas

...y caminan.

Juan observó las patas del caldero. "uno, dos, tres" las contó. "¡Wow! este caldero tiene tres patas..."

"¡Eureka soy un genio!" Exclamó, "este caldero seguro camina".

Acto seguido Juan puso el caldero sobre el piso y esperó. Y no pasó nada, y espero... y espero... y se desespero.

Hasta que se lleno de ira y ¡Fuaaaaa! pateo el caldero con tanta fuerza que lo partio en pedacitos.

Doña Clarina quedo tan pero tan enojada que desde ese día no le presta nada a Juan Bobo.

Y su mamá tan desepcionada que ya no le pide más favores.