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Leyenda de la Princesa Arrogante.

Hace mucho tiempo en el casco del Viejo San Juan vivió una hermosa pero vanidosa muchacha. Ella era orgullosa como un pavo real.

Se maquillaba todos los dias, vestia carísimos vestidos, y siempre hacia menos a todos sus pretendientes porque según ella ninguno era lo suficientemente rico o bien parecido para merecerla. Al cabo de algunos años, ella había ya roto el corazón de muchos hombres honestos y trabajadores que deseaban casarse con ella. Ella incistía en que no merecía menos de un príncipe.

Los años pasaron y su belleza se estaba escapando con ellos, cuando de pronto apareció este forastero bastante bien parecido que como todos cayó rendido a sus pies. Ella sabía que su príncipe había llegado y cayó rendida ante sus encantos. El hombre pidió la mano a sus padres y quedaron comprometidos. Rosamada, que era su nombre, se convirtió en la mujer más feliz del mundo. Se casaron en tremenda ceremonia, y el novio se veia más radiante que nunca dentro de ese tuxedo y con su sombrero de copa. Le siguió una grán recepción abundante en comida y bebida. La novia irradiaba belleza con su vestido de encaje, su velo y su corona de flores. después de la recepción, los recién casados se fueron a su luna de miel.

Llegaron a una de las fastuosas propiedades del novio, ella le sonrió y cuando su adorado le regresó la sonrisa ella notó que sus dientes estaban muy largos, filosos y amarillos. Rosamada estaba sorprendida, pues ella no recordaba haberle visto la dentadura de esa forma. Su esposo entonces se quitó la chaqueta y entoncés ella obsrevó como poco a poco fue emergiendo una puntiaguda cola. Ella comenzó a temblar horrorizada. "¿Qué es lo que estaba sucediendo?" Ella se habia desposado con un hombre muy apuesto y... ¿Quién era esta persona?.

Acto seguido su esposo se quitó el sombrero y su esposa casi se desvaneció cuando observó esas putiagudas orejas y el par de cuernos que se ocultaban debajo del sombrero. Rosamada trato en ese momento de escapar, pero con sus belludas manos él la atrapó. Desesperadamente ella gritaba por ayuda pero nadie logró escucharla. Fue entonces cuando se dió cuenta que se había casado con el mismisimo diablo, y que la estaba castigando por su arrogancia.

Se dice que en ese instante todo desapareció, la finca el novio y todo a su alrededor. De pura casualidad, un cazador que pasaba por alli encontró a Rosamada tirada en el piso y la llevó en brazos de regreso a la ciudad.

Rosamada enfermó de fiebre y escalofríos muriendo en su lecho a los seis meses de ocurrido este suceso.